En Esto Creemos

 EN ESTO CREEMOS

EL TRINO DIOS 

Creemos en un solo Dios eternamente existente e infinito, el Soberano del universo. Que El solo es Dios, Creados y Administrador. Santo en naturaleza, atributos y propósitos. Que El como Dios, es trino en su ser esencial, revelado como Padre, Hijo y Espíritu Santo.

 

JESUCRISTO

Creemos en Jesucristo, la Segunda Persona de la Divina Trinidad. Que El eternamente es uno con el Padre, que se encarno por la obra del Espíritu Santo y que nació de la virgen Maria, de manera que dos naturalezas enteras y perfectas, es decir: la Deidad y la humanidad, fueron unidas en una persona, verdadero Dios y verdadero hombre, el Dios Hombre. Creemos que Jesucristo murió por nuestros pecados, y que verdaderamente se levanto de la muerte y tomo otra vez su cuerpo, junto con todo lo perteneciente a la perfección de la naturaleza humana, con lo cual El ascendió al cielo desde donde intercede por nosotros.

 

ESPÍRITU SANTO

 Creemos en el Espíritu Santo, la tercera persona de la Divina Trinidad, que esta siempre presente y eficazmente activo en la Iglesia de Cristo y juntamente con ella, convenciendo al mundo del pecado, regenerado a los que se arrepienten y creen, santificando a los creyentes y guiando a toda verdad según Jesucristo.

 

LAS SAGRADAS ESCRITURAS

Creemos en la inspiración plenaria de las Sagradas Escrituras por las cuales entendemos los sesenta y seis(66) libros del Antiguo y Nuevo Testamento, dados por inspiración divina, revelando infaliblemente la voluntad de Dios respecto a nosotros en todo lo necesario para nuestra salvación; de manera que ninguna cosa que no contengan ellos ha de imponerse como articulo de fe.

 

EL ARREPENTIMIENTO

Creemos que el arrepentimiento es un cambio sincero y completo de la mente respecto del pecado, con el reconocimiento de culpa personal y la separación voluntaria del pecado, se exige de todos los que por acción o propósito, han llegado a ser pecadores contra Dios. El Espíritu de Dios da a todos los que quieran arrepentirse, la ayuda benigna de la contrición de corazón y esperanza de misericordia, par que crean en el perdón y logren la vida espiritual.

SANTIFICACIÓN

 Santificación es una acto de separación de aquello que es mal de dedicación a Dios  (Rom. 12:1,2; 1Tes. 5:23; Heb. 13:12). Las Sagradas Escrituras enseñan una santidad de vida sin la cual “nadie vera al Señor”; (Heb. 12:14). Por el poder del Espíritu Santo somos capacitados para obedecer al mandamiento de “Sed santos, porque yo soy santo”;      (1ra. Ped. 1:15, 16). La santificación se realiza en el creyente por su reconocimiento e identificación con Cristo en su muerte y resurrección y por la confianza diaria en esa unión y por el ofrecimiento continuo al dominio del Espíritu Santo de todas las facultades.

(Rom. 5:1-11, 13; 8:1, 2, 13; Gal. 2:20; Fil. 2:12,13).

 

LA ESPERANZA BIENAVENTURADA

 La resurrección de aquellos que duermen en Cristo y su traslado juntamente con aquellos que vivimos y quedamos hasta la venida del Señor, es la eminente y bendita esperanza de la Iglesia (1ra. Cor. 15:51,52). La Segunda Venida de Cristo incluye el rapto de los santos, lo cual constituye la bendita esperanza del creyente, seguido por el visible retorno de Cristo con sus santos para reinar en la tierra por mil años. (Zac. 14:5; Mat. 24:25, 30; Ap. 1:7; 19:11, 14; 20:1-6).                          

El reino milenial traerá la salvación de Israel como nación (Eze. 37;21,22; Sof. 3:19,20; Rom. 11:26,27) y el establecimiento de paz universal (Is. 11:6-9; Sal. 72:3-8; Miq. 4:3,4). Habrá un juicio final en el cual todos los inicuos muertos se levantaran y serán juzgados según sus obras; y el que no es hallado inscrito en el libro de la vida, junto con el diablo y sus ángeles, la bestia y el falso profeta, serán consignados a eterno castigo en el lago ardiendo con fuego y azufre, que es la muerte segunda (Mat. 25:46; Mar. 9:43-48; Ap. 19:20; 20:11, 15; 21:8). Nosotros, de acuerdo a sus promesas, esperamos cielos nuevos y tierra nueva en los cuales mora la justicia (2da. Ped. 3:13; Ap. 21:22)

 

LA SANIDAD DIVINA

Creemos en la doctrina bíblica de la Sanidad Divina y amonestamos a nuestro pueblo a que se esfuerce en ofrecer la oración de fe para la sanidad de los enfermos. La sanidad divina es una parte integral del Evangelio, la liberación de toda enfermedad ha sido provista para nosotros por el sacrificio expiatorio de Cristo (Is. 53:4; Mat. 16:16,17; Stg. 5:14-16). Los médicos y agencias para el cuidado de la salud, no han de ser rehusados cuando sean necesarios.